Aedosmil Asociación de Poetas

Rodolfo Ybarra

RODOLFO YBARRA
(LIMA-1969)


Ex director de Aedosmil. Egresado de la Universidad de la Cantuta de la Facultad de Educación, estudió periodismo, fiel exponente de la poesía liberal, sus poemas reflejan el desorden, la inconsistencia y el Kaos de la Humanidad, publico el Libro "Sinfonía del Kaos".
Ha estudiado matemática pura, física, electrónica y comunicaciones.
Ha delinquido en poesía acometiendo los siguientes atentados:
Publicaciones:

Ha estudiado matemática pura, física, electrónica y comunicaciones.
Ha delinquido en poesía acometiendo los siguientes atentados:

-“La Túnika de Ankou” Edición de autor. (1989)

-“Sinfonía del Kaos” Ediciones Humo Bajo el Agua. (1993)

-“Vómitos” Editorial Mantaro (1998)

-“Por la Boca, Muertos” Editorial Duodeno (2002)

-“Ruptura de Heje” Editorial Caparazón (2006)

-“Carne Humana” Editorial VL (2006)

-“Construcción del Minotauro” Editorial Zignos (2006)

En el plano teórico ha publicado un panfleto de agitación y propaganda titulado “Las Armas del Escritor” de más de dos mil páginas, y del cual ha salido el primer tomo (primer atentado).
En video ha registrado “La Decadencia de Lima” (1998) 1 h. 45``.
En música, aparte de haber compuesto más de 100 temas musicales y 3 óperas, ha participado -desde inicios de los noventas- en la campaña de “Terrorismo Musical” con la banda “Distorsión Acida” y apoyado a otras como “Melchor Malo”, “África Caníbal” “Acido” “Plátano Contaminado”, etc.


 

 

 DE ALGUNA MANERA


COMO DECIR "amor te amo tanto"
con ese odio de clase en el corazón.
COMO ESCRIBIR "te quiero, no me olvides"
si ya no te siento, el compromiso pudo más.
COMO PENSAR en el mañana, en una casa para dos
si no hay ni "hoy", ni "ayer", ni "dos" para una casa
COMO RECORDARTE recostada a mi hombro
con este borseguí presionando mi configuración
COMO ACOSTARME en cada noche...
si las noches son tuyas, y míos solo los gemidos
COMO CALLAR este silencio a gritos
si te amo tanto como al pan que nos va.
COMO GRITAR tu nombre en las calles
si con la "L" también se escribe liberación.







   VOCES


  a Melissa Alfaro


QUE DIFICIL se hace la vida cuando imagino
tu ausencia
la carpeta está vacía
hoy viernes soy un anónimo que grita en las calles
tu nombre
un anónimo que lanza interrogaciones al viento
mientras en la avenida los carros tromban sus bocinas
infernales ingenuamente
los reclamos no son sólo físicos
pero aquí estoy con su féretro a cuestas
ante las miradas indolentes.
Anónimamente soy uno a quien regalaste una sonrisa
y te fuiste con la promesa cumplida...


nadie sabe
En este viernes sin jueves es fácil imaginarte
delgada, pecosa, con los cabellos recortados mirando
hacia adentro
Hoy viernes ¿es cierto eso?
¿Cuántos jueves pasaron desde que partiste?
¿Cuántos días han pasado?
vamos dime...
o acaso te olvidaste las separatas del miércoles
yo sé que no.
Que difícil se hace la vida cuando imagino
tu ausencia,
la carpeta está vacía...



RUPTURA DE HEJE


X

Extraños apareados

extrayendo la maleza cuadrada de sus cuerpos.

Octopus de la voz sacrílega a hora cien

cuando el neumático ha rodado lo suficiente para atropellar beneméritos acertijos,

los que taperujan el pensamiento inerte de los lisiados clitemnésicos

la maquillada serie viviente

deformada calvicie del ser codiciado en alopécicos temores.

No des-cuerda a tu reloj quarzo-solar

masculla la rapsódica calamidad metalmecánica

del que cava alrededor de su ethos,

del que ingresa a las externas cavidades craneanas.

No seas de mi yo tu volátil perfume ponzoñoso

aliviado ombligo buscando a su gerontofeto,

cordón o soga umbilical atrapando mis neoespacios.

Te entrego mis óvulos al vacío,

mis espinas de pescados atrapando sus presas

partepierna o partepecho

sediento de la sed por lo gore,

esos paisajes costumbristas donde un color desprendido de su nuclear eje luz

salpica de la sartén al fuego

del fuego al agua de los ojos extirpados;

y enciendo el foco taller del baño para bajar la palanca centrífuga

y obtener nucleótidos por circunvolución a velocidad licuadora casera

la que nos muestra lo esencial banal girando fórceps sobre cucharas soperas.

Lo fútil eterno haciéndose un espacio a mano armada / mano contrahecha,

y si se enfocara desde aquí el cañón de luz beduína

abríamos roto el eje del inicio-medio-final

acacharrando nuestros rostros de floripondios licuefactos capaces del embrujo.

Oh tierras de afrecho nicovita y cerdos siderales,

tierras de mares potenciados en lechugas hidropónicas

mascarienta propiedad radioactiva de zoocuerpos impensados

al caer la tarde en un órgano bazo de cicuta:

jugo seminal en el fanal útero histórico

catequesis de lo ionizado en botella de azufre,

la que se efectúa con un tizón caliente o en su defecto

con un alambre de cobre al rojo vivo entrando por el anoboca, la anorexia del equilibrista

y reencauchar la llanta reventada en pleonasmo

y echar a rodar los dados de nueve caras o la pelota triangular atrapada por arquerobomba

que ha decidido alinearse en zig zag del electro cuando da a luz a su parca walkyria

alunada en un camastro de emergencia sci (sala de cuidados intensivos)

pero esto es más que una sensibilidad punzocortante,

es la voz articulada de la máquina al vacío

la que cuenta con números arábicos el reptar de la existencia paranoica,

la razón crepuscular del maremágnum espectante

siempre solícito cuando de firmar la entrega se trata

siempre la encomienda de gusanos ectoparásitos o lombrices intestinales,

lampreas y monocelular ser convicto carcomiendo la lengua, el bife y otras vacunas viscerales;

pero hoy basta con el rengo caminar seudópodo

tántrica es la manera de insistir en el mandala

deshojando cactus de agujas hipodérmicas con labios lujuriosos

y una idea tan remota como el deconstructuvismo linguofaríngeo

u otorrinolinguofaríngeo de misceláneas incorporadas en el textocuerpo

para explicar los desayunos órficos de un Pantagruel enloquecido por los signos que lo descifran

y hasta aquí no se ha dicho más amén, sí señor, genuflexión lameculo

perfecta la petición al santo de las once mil virgenes

que se toman de las crenchas para arrendar este pedazo de caja toráxica,

este cráneo cinocéfalo y fémures en cruz

diciendo de mí lo que no puedo vomitar

en el acné rostro falaz de las ninguneadas pasiones,

las que se cocinan a fuego lento (50 C) en una hornilla Etna de vulcanos criogénicos

invitándome a mi fiesta graduada en manómetro alcalino

mi radiada inercia, mi cacumen cerebroso

estragado velorio rojo de mis cepos.

(del libro inédito “Ruptura de Heje")





Del Libro Construcción del Minotauro Editorial Zignos (2006)

I

Me he buscado occiso bajo los escombros de la tarde
este día en que no espero a nadie
este día desprendido de su orilla
como un barco en el vaivén de las olas
sin puerto, sin espera
y sólo he hallado una sombra que se niega a sí misma
acompañarme.

Paso los días contando estrellas,
moldeando el aire inexacto entre mis dedos inexactos;
de esta forma pago mis culpas,
no sé si este cielo se repite
al otro lado del abismo,
entre el paso que doy y el paso que dejo atrás
volteando la esquina.
Sólo quisiera encontrar un pedazo de vidrio
y despacio como cualquier loco
desfigurarme el rostro.

II

En días azules enfrento el destino
golpeo con mis alas las pupilas del ocaso;
el día se abre como canéfora mitológica
y entro en ella ángel minotauro.

El sol sucumbirá en mis brazos, la luna, los planetas;
con una cadena protegeré lo que es mío:
dolor-náusea-soledad
mientras cuerpos atormentados se azotan contra la noche
y el mañana nos arroja al hijo muerto de su vientre.

Arriba muere el dios blanco con su corazón acuchillado
muere el edificio lagarto, la urbe ácida, el hombre hostil
al fondo la ciudad es una cáscara de plátano en la que
resbala la muerte.

III

Oscurece.
A medias tintas distingo calles fragmentadas
donde la noche es la horrible cara de un fantasma que no
quiero contemplar;
los carros pasan arrastrando una pesada sombra de escarabajo,
los ángeles recién perfumados por el smog caminan ensayando
una mueca de pavo real
Y expectoran una moneda de diez centavos.

La polución de los días me persigue, arrastra, acosa, avienta,
y no encuentro puerta o ventana que me acerque a la luz,
no encuentro el camino que me lleve a una casa con hijos, con
jardines,
con paredes blancas en las cuales colgar un cuadro de colores.

Siempre he disimulado mi tristeza, la forma de estar así, solo
Como un cactus creciendo en el desierto.
Mi alegría se reduce al último color de la escala cromática,
a ese color que se proyecta en las crayolas de mis ojos,
y que aún no logran plasmar esa mirada.

IV

No reconozco los recovecos del odio
Pero mis ojos desorbitados arden en los candelabros de la noche,
mi cadáver adormecido tropieza en lugares oscuros, silenciosos
como reflujos de arena en el desierto,
y sólo una luz guía mis pasos,
sólo un sonido resuena a lo lejos y me devuelve la calma.

Estoy harto de observar el ojo imposible del mañana;
el olor a pólvora me ahoga y obliga a testimoniar rostros
quebrados por el espanto.
Los días pasan como balas,
el invierno es una enorme mancha en mi camisa que ningún azul
Brasso puede limpiar.

La sombra que fluye de una cañería arrastra un pedazo de noche
y en cada fragmento logro distinguir los gritos de un loco
con la mirada de Vulcano que ha incendiado su sonrisa.
Nuevamente la náusea se apodera de mi frente y como en un sueño
una flor asoma por mi boca.

V

Abro las ventanas de la noche,
afuera encontraré un corazón de dos cabezas
envuelto con papel periódico,
sólo un latido bastará para levantar el polvo del polvo,
el agua del agua que es mi líquida forma de amar
lo que aún es amago en lo amargo,
sólo un latido bastará para impulsar mis labios
sobre las olas de un mar sabio denso,
mar sabio denso, que es mi propia sombra que no reconozco
mi espejo distorsionado donde recobro la mirada,
esa luz estéril volátil como yo mismo:
ángel minotauro, triste ángel minotauro, estúpido ángel minotauro
cuando caen fetos de los techos
y el silencio invade las calles y levanta su bandera.

Un corazón de dos cabezas ha dejado de latir.
Un cadáver con los brazos en cruz se hace polvo
Y se eleva con el viento.

VI

No sé qué quieren de mí estas noches góticas con avisos
de muerte recién pintados
mis ojos ciegos giran como planetas
y en un salto de araña logro eludir las maquinaciones
ciegas de la náusea
mis días transcurren simples y tristes como raros pájaros
migratorios
y no hay señal de vida a mil kilómetros a la redonda
todos están muertos.
Camino a tientas con mis párpados pesados y enormes como
Caterpillar
mis pasos devuelven el eco de héroes y bandidos cuyo suicidio
no sirvió para nada
mi rabia muerde el lomo sanguinolento de la tarde
sombras temerosas cruzan las esquinas y se esconden en los
parapetos-soledad.

El chirrido de un carro enerva mis alas
y detrás del parabrisas alguien gira el tambor de su revólver.
El reloj detenido de una iglesia gira innumerables veces sus
manecillas
y estalla sobre alambres de púas y fáculas de luna.

VII

Cansado de pudrirme en el sereno
volando de rama en rama sobre casas derruidas
invento un universo de cucarachas, moscas y polillas
—hórridas criaturas en el jardín de la memoria—
prefiero los colores de la tarde, pero es mejor un bestiario
que una sórdida belleza.
Un viejo camina y pisa mi universo
Pude ser el dios de los insectos, pero ahora no soy nada
o quizá un minotauro alado buscando su camino.

Encontraré a dios en una de mis borracheras
lo bañaré en gasolina
cortaré sus largas barbas de pelos hirsutos
y prenderé fuego a todo mi pasado
entre sombras y pedazos de insectos
nublando mi visión del paraíso.

VIII

Sobre farallones de edificios maldigo los tentáculos del día
espanto con mis alas los horrores de la vida, plúmbago color
en el desamor;
quienquiera llegar a la luz tiene que vencer a su propia sombra
construir como Diógenes un camino de fuegos.

Mis alas sucumben ante el vértigo y sólo queda cerrar los ojos
para no ver,
cerrar los ojos y desaparecer, tocar el cielo plúmbeo
narcisa mirada en el espejo de los párpados
y ahí afuera el cíclope, el monstruo de los tiempos derribando
espacios.

Quisiera ser esa nube que arrastra el viento a lo lejos,
volar de comarca en comarca este mundo derruido
regar con mis orines su cuerpo carcomido.

No se engañen lluvia ácida caerá.

IX

Persigo sombras amorfas que surgen de los desagües
acuchillo siluetas de rojas sirenas que desafiaron el olor
de los basurales
el eructo de los ángeles me incomoda y trato de encontrar
un lugar donde inventarme
mis pasos retumban en las paredes descarachadas de los salones subterráneos
mi angustia no tiene otra forma de expresarse
soy el sucio arcángel, el que nunca perfumó sus ropas con los
olores del parnaso
el que nunca escuchó los sabios consejos de los rapsodas.

La felicidad es la línea de un autobús que no pasa a esta hora.

Desde el obelisco se observa el suicidio de las estatuas,
la muerte de los puertos, la decapitación de las orillas.

El océano es un enorme monstruo que nos observa con su ojo
de espanto.

X

Un perro acompaña mi soledad o la soledad es el perro mismo
una prolongación de mi sombra disipada por la luz
sin saberlo camino en dirección contraria a los astros
y sólo encuentro un puñado de cosas por las cuales reír
un puñado de cosas por las cuales contar mi historia.

Debería preguntar por ése que escapa de mí
ése aquel ladrón de mi compañía
ladrón de este tiempo, báscula de mis caminos,
relámpago sin cielo.
El paraíso sigue siendo la gris morada
donde todos fuman el mismo cigarro
el mismo humo que nos borrará el color de los ojos.

Un perro ladra y cae por toboganes de locura
toneladas de angustia lo sepultan.

Sombras de ángel desaparecen entre destellos y aullidos
de dolor.

XI

Sostengo un incendio entre los brazos
dos velas encendidas para caminar resucitado este día
con la posibilidad de ser la sombra que proyecto y que no
reconozco
mientras la luna me pudre los recuerdos y algo crece en los
ojos
como manos tratando de dibujar una puerta
una estúpida puerta para huir con el rabo entre las piernas
ocultando mi cobardía, mi desamor amando lo inevitable,
la lucha del ser contra el no ser
porque a mí mismo me tengo miedo
y aunque lo niegue yo soy todos:
un grito en la garganta del ocaso
una voz de todos desprendida.

XII

A lo lejos
un hombre herido me mira desde una estera
lo ayudo a ponerse de pie y me abraza desconfiado
el dolor se contagia como un virus y no soy inmune
todo se enferma a mi alrededor
y caen cuerpos derrotados por la angustia
—púrpura caída de miradas convexas—
trato de avanzar y me siguen los recuerdos
la vida se cierra en esquizofrenia y paranoia
alguien tiene que sacrificarse
dar la vida para la vida
efluvio-coraza-minotauro

Subo a un edificio y pretendo la caída
abajo nadie sólo sombras esperan
abrazarme.

XIII

Parado frente al mar una ola amenaza,
presiento una feroz tempestad
el frío del cuerpo no es comparable al frío del alma
pero estoy solo y nadie me abriga
ni siquiera las gaviotas que dibujan remolinos de fuego
en las mayólicas del cielo
de pronto descubro que esta piedra es mi planeta y yo su
único habitante
miro mi rostro reflejado en el agua
y una mano de angustia me coge del cuello
toda mi vida corre en una pantalla y me detengo triste
solitario
en el mismo instante en el que traspuse la puerta fallida.

El cielo rojo como un coral cae sobre mi cabeza.

Dentro de mil años todo será escombros
ya no existirán las aves, ni el agua
la muerte habrá roto las cadenas
reinará con su corona de mil espinas.

XIV

Amarrado a una estaca silencio los ruidos del tormento
mis ojos retornan a mi rostro
pero a mi diestra la rabia es ciega,
la cornamenta del sueño se quiebra y los ángeles que asoman
no tienen alas para remontar una utopía.
Mi cuello no soporta el peso de la angustia
seguro, de mi cuerpo acéfalo brotarán alas de ángel minotauro o
impertérritas nubes de plomo.

“Resurrección” es una palabra que no me gusta
pero encaja en la oración del hipócrita.

Inexorable es el regreso al origen de la especie.
Un río de aguas negras cruza a través de mis labios y en la
oquedad de mi lengua
una frase se torna incompleta
una parábola enseña el camino de la luz
una blasfemia enseña la trocha deleznable
arriba, la luna gótica no parirá más misterios esta noche
sólo las almas y los perros aullarán el sacrificio del
minotauro

XV

La noche me trae retazos de cuerpos que rodaron
en oscuros manicomios
parcho mi cuerpo con pedazos de otros que no conozco
y a los que nunca se les prenderá una vela
camino fragmentado reconstruyendo la mirada en losetas
que se quiebran
mientras lobos de vidrio intentan engañarme
y cuásares de tiempo borran los vestigios.

Las sábilas crecen detrás de las puertas
los esqueletos vivientes llaman poderosamente:
“pagarán el daño que causaron,
llorarán con lágrimas de sangre y no estarán más”,
y no serán más los hombres, la carne vestida en la hoja
donde el miedo se alza y pierde su fe en los helmintos.

XVI

El sereno de los días
trae un intenso frío que congela humus en los ojos
dos miradas que se cruzan son dos miradas que se apagan.

Todos se buscan y nadie se encuentra
un laberinto para el ángel minotauro es una calle con millones
de caminos
lugares donde la risa ha perdido todos los dientes
ciudades donde es posible morir sin que nadie se dé cuenta.

Estoy muerto y mis alas resucitan dando golpes en la acera
espasmos de dolor me castigan
pero mi cuerpo logra elevarse
cuando verdugos de dolor muestran sus panoplias
y formas calcáreas entumecen mis alas.

Lágrimas son pedazos de hielo cayendo en el
sereno.

XVII

Amanece
todo vuelve a mí en forma de piedra
y tengo que abrir la celda a mi alma enjaulada
limpiar de una vez por todas las alcantarillas de mi pecho
despejar el estrecho espacio donde habito.

Un lugar para las flores es todo lo que quiero
olvidarme que existo, que soy un gusano más que se retuerce
sin poder avanzar,
olvidarme que los días traen noches con lunas marrones,
noches con los ojos abiertos y una lágrima de sal.

A veces entiendo que es preferible el olvido
al recuerdo constante y doloroso
al recuerdo de los pies sobre el cemento y una llaga
en la espalda sin alas.

XVIII

Pájaros metálicos surcan el firmamento
rasgan el cielo en tiras y rafias de neón.

Rescato a un niño de su propia trampa
soy tan pequeño ante el dolor
tan miserable ante la angustia
que piojos y moscas podrían matarme
herido ayudo y soporto el látigo de gárgolas.

Espacio y tiempo son coordenadas que nunca
podré descifrar.

La tierra abre su boca y me traga con un bostezo
¿Qué hago aquí dios de la mirada atroz?
¿Sobreviviré al genocidio de los tiempos?
Mis alas se agitan cuando caigo al centro del universo.
Miles de cabezas claman horrorizadas en los sótanos
del sueño.

XIX

Camino cien cuadras y descubro dos ojos como lenguas
que lamen mi espectro
debería emprender el vuelo o morir boca arriba
quemándome en el día.

Existo mientras muero y caigo por ventanas de edificios
dos alas cortadas suavizan los temblores
ya no hay tiempo para el arrepentimiento
una terrible furia se apodera de mi cuerpo
y me escondo antes de perder el conocimiento
perros y coyotes atenazan los cabellos del sol
—tenue iluminación en el velorio de los tiempos—
desde aquí callo y observo
cómo un arco-iris se hunde en el océano
y obtusos planetas se precipitan al vacío
mientras vahídos de agonía son notas musicales
en el pentagrama del silencio.

XX

Alas de ángel minotauro es lo único en la acera solitaria
mañana será un fósil más,
una osamenta para hombres utópicos
porque la muerte será sólo grotescos gestos de muerte
Torcidos rostros enderezando al silencio.

Aquí ya nada tiene sentido y escapo del remolino
mi sombra recorta la silueta de un arcángel
y lo extraño.

Una bola de fuego incinera el firmamento.
El mundo arde, el cielo escupe lava
la muerte sobre un caballo decapita al ángelus
es el final,
gallinazos escoltan al minotauro
el sol parpadea en el horizonte.

XXI

Otro laberinto me espera con signos de espirales
puedo cruzar las calles, volar sobre cordones eléctricos o quedarme para siempre detenido en los arenales.
Poco importa el acto heroico de los días
sólo avanzar con las alas adulteradas
caminar cientos de cuadras, miles de espacios cotejando a la nada
reptando-dando botes-gimiendo-aullando
preguntando por el lugar inexistente de la felicidad y el rostro dibujado
en la arena
el rostro del sin rostro el que sólo tiene la nuca de la duda.

Este mundo sólo tiene un camino llamado angustia
un derrotero endosado por la náusea y la soledad
una vía rápida hacia el fin de los principios
y aunque no quiera avanzo tras la procesión que no he convocado:
el funeral de ángel minotauro que soy o que dejo de ser
cuando aprendo a ser humano.

(Construcción del Minotauro, Editorial Zignos, 2006)

 




ANILLO DE MOEBIUS


Entro en Sano Juicio.
Me apersono en persona por una persona que no conozco.
Embaucado guardo en los bolsillos una cajita de fósforos y un gesto residual parecido al sarro.
Entrego todas las pruebas para ser juzgado sin más defensa que mi propia culpabilidad.
Poseo un antifaz para cualquier raudo delator-impostor y un código multiusos para
cualquier improvisa complicación.

Una puerta que da al lugar donde estoy está a la vuelta de esta puerta que no se abre ni
se cierra ni para adentro ni para afuera;
pero es seguro que esta puerta me protege de otra puerta donde alguien con una llave
inglesa busca nervioso las clásicas preguntas sin respuestas.

Ahora guardo en mi bolsillo a todo el universo y me quedo afuera de este círculo de
sucesos ocurrentes,
de hechos que giran como llantas usadas con una pregunta colgando de la comisura
radial de mis labios
y otra respuesta goteando en la absurda realidad del caucho de mis zapatos,
pues como todo el mundo que se precie no ando descalzo
y me miro en el espejo antes de salir por esa puerta que da al patio
donde un hombre atrapado y silencioso juega a leer serenamente este poema;
poema que empieza a su vez cuando guardo en los bolsillos una caja de fósforos
e imagino al impostor-delator a quien conozco
y a quien por enésima vez he venido a defender.

(del libro inédito “Helectrónica”)





Foto: Galería el Túnel, 1992.  Exposición de Poesía Visual.
De izquierda a a derecha: Rafael Alvarado, Salvador de la Torre Toro, Lúcia Mendo, Ybarra, ???,
Julio Aponte, Mary Garay , ????, César Días, Joan Viva, Víctor Bradio.
Sentados: Apu Runco y Alfredo Cárdenas.


Chimbote 1,994: Cesar Díaz ,Juan Jose Soto, Santiago Risso, Rodolfo Ybarra,
Carolina Ortiz, Percy Hinostroza y Julio Aponte.


Jorge Luis Obando y Rodolfo Ybarra




"La Bestia Tricéfala" de Rafael Inocente,
Arturo Delgado Galimberti y Rodolfo Ybarra.



Rodolfo Ybarra


En la ASOCIACIÓN DE LA CÁMARA POPULAR DEL LIBRERO(Enero 2017)
con   con Rosario Angelica Rios, Santiago Risso, Rodolfo Ybarra, Angel Izquierdo Duclos,
Julio Aponte, Jorge Luis Obando, Ulises Valencia, (Detras: Percy Hinostroza),Carmen Arrese
Pedro Chung Bartra y Víctor Bradio.



Percy Hinostroza, Jorge Luis Obando y Rodolfo Ybarra

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